
La crisis económica, la concentración del Foro de la Familia, la situacion en Gaza, son muchos los hechos noticiables que marcan la incipiente llegada del 2009. Noticias que se mezclan con tópicos como dietas para recuperar el peso después de las fiestas, que si las inscripciones en los gimnasios se multiplican, o la dura cuesta de enero. Además de ello llegan los propósitos para el nuevo año como perfeccionar mi inglés, hacer nuevos cursos, llevar una vida ordenada pero lo más importante vivir "con la mirada positiva" porque como un día oí decir a José Andrés Torres Mora "los optimistas como los pesimistas sabemos que hay problemas, la diferencia es que los optimistas pensamos que se pueden resolver". Y como sabemos que todo se puede resolver debemos disfrutar de cada momento como si fuera el último, no ser tan exigente con nosotros mismos, algo que nos lleva a una situación de insatisfacción que siempre nos hace infelices y, lo más importante, disfrutar de cada día, de cada paso que demos en este camino de la vida y sentirnos orgullosos de ello, sin pensar únicamente en la meta, una meta que quizá nunca llegue, pero lo que merece la pena es haberlo intentado.
Además, qué sabemos lo que nos depara el futuro, que es lo que la vida tiene previsto para nuestro destino, por ello no podemos programar nuestra vida como si de una computadora se tratase, porque ante todo somos personas y tenemos derecho a equivocarnos, a enfermarnos o a tropezar en el camino, del mismo modo que nos pueden pasar cosas imprevisibles que cambien el rumbo de nuestra vida, no pueden tocar seis millones de euros en la lotería, tener un hijo inesperado o enamorarnos perdidamente, algo que obviamente cambiará el rumbo de todo aquello que habíamos diseñado para nosotros.
Por ello mi mayor premisa para 2009 es disfrutar de todos los momentos del día por cotidianos, rutinarios o ridículos que parezcan, viviendo cada día como si fuera el último.
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